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Nervous / Nervioso

rubén bonet/

 

sólo está verdaderamente vivo aquel que rebate sus posiciones de ayer.

Malevich

 

la verdad es que es muy difícil no estar nervioso con los tiempos que corren. más bien es como para pasársela temblando. vivimos entre las promesas inciertas de las utopías tecnológicas que nos inocula el sistema (falacias teocráticas con el consumo en lugar de dios) y la catástrofe eco-social actual con unos índices de contaminación suicidas, resultado de conductas aberrantes que son un insulto a la inteligencia.

y lo que nos espera.

esta devastación sucede en el seno de la madre naturaleza (Gaia), de la cual por una esquizofrenia incomprensible del pensamiento occidental nos hemos autoexcluido, viéndola nada más en términos de dominación, habitabilidad y explotación salvaje como si no formáramos parte de ella. pero, además, esta acción contaminante ya invade la esfera íntima de cada individuo, sea mediante lesiones renales permanentes fruto de la manipulación no regulada de tóxicos en la industria maquiladora, sólo por poner un ejemplo, y ésa que irremediablemente nos alcanza a todos: la sobredosificación informativa por saturación mediática.

psicológicamente, la imagen supone un torbellino de información, cuyo exceso nos lleva a dudar de las fronteras entre percepción y realidad, ficción y ciencia, y destruye la noción de tiempo real. con la televisión, internet y los medios escritos erigidos en púlpitos globales predicando una misma doctrina y causando vértigo y desorden informativo en la población, la realidad geográfica desaparece paulatinamente para convertirse en escenario de los paisajes mediáticos que constituyen nuestro horizonte cotidiano, y el espacio en que se configura la esfera de la conciencia pública compartida.

somos, gracias a la televisión principalmente, la primera sociedad de la historia que ha desplazado el centro de la vida al interior de los medios de comunicación. estudios científicos sobre las ondas cerebrales comprueban que cuanta más televisión se ve más probabilidades hay de que el cerebro entre en el nivel “alfa”, que es un patrón constante de onda cerebral en la cual la mente se encuentra en su modalidad más receptiva.

el consumo indiscriminado de televisión allana el camino para dejar al televidente asiduo como terreno fértil para convertirlo en un ser víctima de las dependencias, entre ellas la desarrollada hacia los bienes de consumo. vivimos en una sociedad habitada por zombies hiperactivos, seducidos e impulsados por deseos fútiles que se materializan rápidamente después de negociar el pago en cómodos? plazos.

visto este desolador contexto, entre toda la oferta mediática los medios impresos son los más participativos y comprometedores de todos al no tener límite de tiempo para su comprensión. finalmente la lectura es un proceso activo, no pasivo, y es imposible estar en el nivel de ondas cerebrales alfa cuando uno lee u ojea una publicación. por esta razón, los medios escritos son un buen lugar para ejercitar los nervios, o para perderlos. al igual que el arte verdadero, que tiene la capacidad de sacudirnos y sorprendernos, de insertar un elemento inédito en nuestra estructura mental. en definitiva, de ponernos nerviosos.

Alonso Guardado también está nervioso. se exaspera con la idea de que exponer en galerías, el tradicional cubo blanco (del que ahora todos los artistas avezados, otros simplemente oportunistas, quieren huir —excepto para recoger sus cheques), puede funcionar de manera económica pero no realmente a modo de lugar difusor de ideas. el arte que se exhibe en galerías es invisible excepto para aquellos que participan del negocio. inmerso en esta dinámica y hastiado de ella, Guardado da un salto y lleva su práctica artística a los medios de comunicación impresos.

la “campaña” Nervous/Nervioso denuncia y aprovecha la situación de caos informativo al hacer una incursión —una intervención— en los medios de (in)comunicación portadores, salvo excepciones, de la ideología dominante, cuyo fin último es alentar el consumo masivo de cosas que en realidad no son necesarias.

Nervou s no vende nada. eso también pone nervioso. a caballo entre la plástica y la práctica publicitaria Nervous, una pintura realizada por Guardado , se inserta —unas veces a una plana, otras a media— en varias publicaciones de la Ciudad de México con distribución nacional, como un anticomercial basado en una pintura que no parece pintura, a lo sumo un collage, o más bien un juego de diseño (photoshopazo) en un contexto dominado por la gráfica digital, compartiendo la estética del mouse inquieto y la obsesión por la fragmentación de los signos. un discurso de-constructivo erigido a partir de la atomización de significados ya de por sí vacíos.

la inserción Nervous consiste en una reproducción en clave hiperrealista de una portada de la prestigiosa revista ArtNews, en la que aparece un autorretrato realizado en resina de Ron Mueck, al que Guardado le pinta nuevos ojos y la parte frontal del cráneo con un estilo expresionista que simula ser un collage.

también sustituye los encabezados de la portada por unos enunciados que si bien vivieron su punto álgido en el discurso de la teoría del arte en la década de los ochenta todavía no han sido plenamente resueltos, como la relación del arte, en este caso la pintura, con las nuevas realidades tecnológicas y el manto de la crisis que todo lo cubre desde hace ya más de un cuarto de siglo.

este “reporte especial” aunado a la semi-invisibilidad del nombre de la revista —al mismo tiempo evidente— y a un pequeño recuadro donde se conmemoran los cien años de la publicación, insertan esta acción en el centro del discurso del arte contemporáneo, tan preocupado por su utilidad y alcance social y, sobre todo, por competir en eficacia con la poderosa imaginería publicitaria y mantenerse como un emisor de signos privilegiado.

así Nervous se convierte en un mensaje-enigma que actúa como un reflejo para el lector de estos medios al obligarlo a preguntarse qué es lo que está buscando leyendo contenidos de prensa cultural, y hasta qué punto está dispuesto a hacer el esfuerzo de descifrar los códigos anómalos. la imagen de Nervous crea un contraflujo emocional al poner al lector en alerta ante un significado que se le escapa, que igual invita a indagar un rato más con actitud lúdica, o por lo menos curiosa, o a pasar página lo más rápido posible con un amargo dejo de extrañeza...

no cabe duda: Nervous inquieta.

las intervenciones en la prensa con fines artísticos no son un invento de Guardado, baste recordar el salto al vacío de Klein a principios del siglo pasado, pero la coordinación necesaria para que las inserciones tengan un margen de aparición de tres meses entre la primera y la última hacen de Nervous una pieza con incidencia en el tiempo. en este sentido comparte la cualidad temporal de todo arte público, su tiempo es el tiempo de caducidad de la publicación.

como una campaña publicitaria integral, el proyecto Nervous no sólo se desarrolla en los medios impresos, también se articula a partir del registro fotográfico del traslado de uno de los cuadros de gran formato que trabaja el artista y la invitación a varios escritores y críticos a colaborar con diferentes lecturas con el fin de producir un libro: éste que tienen en las manos —y en definitiva el objetivo último del proceso y que lo rescata del olvido impuesto por el vértigo editorial. esta iniciativa de Guardado no sólo es una acción en el lote baldío que hay entre el mundo de la comunicación y la práctica artística, sino un concepto más complejo de ramificaciones múltiples, como el que subyace en el inconsciente colectivo de cualquier gran marca comercial. Nervous como imagen y entidad abstracta productora de contenidos. a new brand realmente enervante.

esta acción de Alonso Guardado en los medios surge del entendimiento del arte y la cultura como entidades dinámicas, no estáticas ni inmutables, corroborando las tesis del antropólogo francés Marc Augé: una cultura que no hace intercambios es una cultura amenazada de muerte, porque las culturas son como las lenguas: vivas o muertas, y no están vivas si no son practicadas, expuestas a la feliz fatalidad del cambio.

la cultura que nos interesa, producto de la valentía y el arrojo, no sólo se consume (o se materializa en productos consumibles), sino que se practica, entendiendo los hechos de la cultura como procesos orgánicos resultado de intercambios, negociaciones y transacciones. como las gestiones realizadas por Alonso Guardado para conseguir espacios gratuitos en medios impresos comerciales para no vender NADA, convenciendo a los responsables editoriales de las bondades y la pertinencia del proyecto. esta negociación también es un hecho artístico y sin duda el logro fundamental para que estemos hablando de esta campaña/exposición verdaderamente anómala. del mismo modo que el transporte de obra (su registro intencionado, más bien) a través de las calles de la ciudad es indudablemente un hecho cultural e interactivo con el entorno social.

en estos tiempos el papel del artista en la gran mayoría de los casos se reduce a señalar las fisuras de una realidad pretendidamente monolítica y lineal. con diferentes estrategias subraya el sinsentido mediático y cultural (artístico por ende) que se manifiesta por medio de una avalancha de signos y gestos vacíos de contenido y calado intelectual. vacíos, en definitiva, de ningún valor existencial: basura informativa.

Alonso Guardado contrarresta con Nervous ese sinsentido con una estrategia sutil y contundente, valiente y descarada, de ésas que ponen efectivamente nervioso. para empezar, si estaba empeñado en sacar su pintura fuera de las galerías, lo logró.

 

 

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